Una rápida descripción de … sillas plegables

Entre los asientos más comunes a finales del siglo XV, ampliamente atestiguados tanto por los originales como por la iconografía coetánea, se pueden encontrar tipologías plegables.

Sólo para mencionar los principales, tenemos el faldistorium, la silla de Savonarola, la silla de pinzas y el asiento de Dante.

En realidad, creo que es apropiado informar que los eruditos no usan palabras unívocas para identificarlas ya que son básicamente X-sillas y las variaciones las caracterizan por medio de muy pocas características es decir, altura y partes articuladas.

Italia,  no es la excepción a toda esta heterogeneidad.

Durante los últimos meses, con el objetivo de calmar de alguna manera los dolores de espalda de mi esposa, he estado buscando un asiento con un respaldo adecuado.

Ahora, deseando evitar el tipo Savonarola pero considerando que es una prioridad esencial para seguir con las fuentes directas, recientemente adquirí una silla plegable.

Esta funciona con un sistema de plegado anteroposterior y su origen es probable que esté relacionado con la “sella plicatibilis romana”, una especie de silla sólida grande donde los apoyabrazos están estrictamente conectados con la superficie del asiento y las piernas a través de pivotes giratorios.

Para los raros finales del siglo XIV y mediados del siglo XV, los ejemplos de esta silla plegable particular todavía sobrevivían, posiblemente procedentes del este e importados en Italia vía la influencia círculo árabe.

Tenemos dos ejemplos bien conocidos en la Casa de Petrarca en Arquà Petrarca y en el Museo Bagatti-Valsecchi en Florencia.

Si tienes oportunidad de visitar estos lugares o con solo buscar algunas fotos, observarás que suelen mostrar un asiento trasero con una parte elevada en el centro con decoraciones peculiares que consta de tres círculos concéntricos.

Las costillas pueden ser onduladas o rectas y adornadas con grabados cuneiformes magistralmente tallados por una punta de cuchilla.

Para mi gran sorpresa y satisfacción, descubrí más tarde que en Suiza también se conservan sillas de tenazas similares, más precisamente en el Schweizerisches Landesmuseum de Zurich, en el encantador escenario de un auténtico “Stube” construido por Cäcilia Helfenstein en 1489, En el Fraumünster.

Creo que sería muy interesante averiguar qué tipo y cuántas tipologías de tenazas y sillas plegables en general se pueden encontrar en toda Europa y posiblemente en el resto del mundo.

Esta singular pieza para sentarse ha trascendido los tiempos y las tipologías, ha pasado de ser un asiento exclusivo a uno mucho más accesible.

Si bien hoy en día podemos encontrar sillas plegables de diseñador un tanto novedosas, extravagantes o exclusivas, también las hay aquellas que son elegantes y dan un punto especial a cualquier rincón.

Sin embargo, la mayor y mejor utilidad que una silla plegable ofrece es justamente su aspecto y condición de que se puede plegar reduciendo su volumen al grado de ocupar muy poco espacio para su guardado.

Esta es la mayor de sus versatilidades y de ahí que la gama de materiales se extienda más allá de la madera y la tela.

Hoy podemos ver en una venta de sillas plegables una amplia diversidad para todos los gustos, necesidades y bolsillos.